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📘 El sector privado en el cuidado infantil: lo que muestra la evidencia internacional para América Latina

· Fundación E. Mendoza

Resumen del estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) | Julio de 2026

En la mayoría de los países de América Latina y el Caribe, más de la mitad de las niñas y los niños menores de tres años no asiste a ningún servicio formal de cuidado, y las brechas entre hogares ricos y pobres, y entre zonas urbanas y rurales, siguen siendo grandes. Además, los gobiernos de la región gastan en promedio tres veces más por cada niño de 6 a 11 años que por cada niño de 0 a 5, justo en la etapa en la que la inversión rinde más [1].

Ampliar la cobertura solo con servicios públicos choca con límites fiscales e institucionales. Por eso el BID se pregunta qué papel pueden cumplir empresas, organizaciones sociales, cooperativas, iglesias y proveedores comunitarios, y bajo qué condiciones su participación amplía el acceso sin sacrificar calidad ni equidad. El estudio, elaborado por Agustina Suaya, revisa más de 220 documentos —evaluaciones de impacto, estudios cuasiexperimentales y análisis comparados— sobre servicios para niñas y niños de 0 a 4 años [1].

Tapa del estudio del BID El sector privado en la provisión de servicios de cuidado infantil, de Agustina Suaya
Suaya, A. (2026). Banco Interamericano de Desarrollo.

Cinco formas en que el Estado puede actuar

El estudio ordena la evidencia en cinco dimensiones de política pública:

  • 📏 Regulación: estándares mínimos (número de niños por educador, credenciales) y obligaciones legales a los empleadores.
  • 💰 Financiamiento e incentivos: subsidios a las familias (vouchers), subsidios a los proveedores e incentivos fiscales a las empresas.
  • 🤝 Provisión mixta: servicios públicos operados por organizaciones privadas o comunitarias, y compra de cupos.
  • 🧭 Reducción de barreras de acceso: acompañar a las familias y simplificar los trámites.
  • ⭐ Calidad: supervisión, sistemas de calificación y formación en servicio de quienes cuidan.

Qué muestra la evidencia

  • La regulación protege, pero puede expulsar oferta. Exigir menos niños por educador eleva la calidad mínima, pero en Estados Unidos un endurecimiento de esa proporción redujo en torno a 23 % la entrada de nuevos proveedores, sobre todo pequeños y en zonas de bajos ingresos. La salida no es regular menos, sino hacerlo con gradualidad, apoyo técnico y financiamiento.
  • Obligar a los empleadores tiene resultados pobres. El cumplimiento es bajo (23 % en Bangladesh, cerca de 5 % en fábricas textiles de India) y en Chile la obligación se asoció con salarios de 9 % a 20 % más bajos para las mujeres, sin más empleo.
  • Los subsidios a las familias tienen la evidencia más sólida: mueven a los niños del cuidado informal al formal, aumentan la oferta privada y el empleo de las madres. Pero dependen del diseño: topes realistas, copagos graduales y reglas estables. Sin exigencias de calidad, pueden llevar a las familias hacia los proveedores más baratos.
  • Los subsidios a la oferta logran expansiones masivas donde las familias no pueden pagar: en Quebec el uso de cuidado formal subió 14 puntos y la participación laboral de las madres 7,7 puntos; Estancias Infantiles en México llegó a unos 300.000 niños y los Hogares Comunitarios de Colombia a más de un millón. El riesgo es la calidad desigual y la dependencia de cambios de política, como el rediseño mexicano de 2019.
  • Los incentivos fiscales a empresas apenas se usan: en Estados Unidos solo entre 169 y 278 empresas reclamaron el crédito en 2016.
  • La provisión mixta funciona a escala, pero exige un Estado capaz de contratar y supervisar. En Chile, los jardines con gestión delegada explicaron el 97 % del crecimiento del sistema entre 2011 y 2014; en São Paulo, la red de centros en convenio concentra el 80 % de la matrícula; en Buenos Aires, los Centros de Primera Infancia pasaron de 20 a 76 entre 2011 y 2019. La calidad varía entre operadores.
  • Acompañar a las familias cierra brechas sin gastar en transferencias. En Alemania, ayudar a las familias con información y con la postulación prácticamente eliminó la brecha socioeconómica en las solicitudes y redujo a la mitad la de matrícula. Los mensajes genéricos, en cambio, tienen poco efecto.
  • La formación con acompañamiento pedagógico (coaching) es lo que más mejora las prácticas de cuidado, con efectos positivos también en los resultados de los niños, aunque estos dependen de la dosis, el foco y la calidad de la implementación.

Lo que hace que las políticas funcionen

La conclusión central es que el resultado depende menos del nombre del instrumento que de su diseño concreto y de las capacidades del Estado para sostenerlo. El estudio identifica cinco: supervisar y acompañar la calidad, conocer el mercado de proveedores, gestionar contratos con terceros, mantener un financiamiento estable y lograr que las familias puedan realmente acceder a los beneficios. Sin ellas, la expansión puede crear un sistema en dos velocidades, con servicios de menor calidad para los hogares más vulnerables [1].

Cinco desafíos propios de la región

  • Informalidad laboral: las obligaciones a empleadores solo alcanzan al empleo formal, que en varios países es menos de la mitad de la fuerza laboral.
  • Diferencias territoriales: donde casi no hay proveedores privados, los vouchers no generan oferta; los subsidios a proveedores y la gestión delegada suelen ser la única vía.
  • Sistemas fragmentados entre educación y desarrollo social, con reglas, financiamiento y estándares distintos.
  • Normas sociales y desconfianza hacia los servicios formales, que frenan la demanda aunque haya cupos.
  • Menos nacimientos: una oportunidad para crecer con más foco en calidad y en las zonas desatendidas.

El BID advierte además que faltan datos sobre la región: qué diferencias hay entre tipos de proveedores (organizaciones sociales, empresas, iglesias, cooperativas comunitarias) y qué arreglos reducen la fragmentación. Generar esa evidencia dentro de las reformas en curso es, según el estudio, una de las inversiones con mayor retorno.

Por qué importa para la Fundación Eugenio Mendoza

El estudio confirma algo que vemos en el terreno con Familias Fuertes, Infancia Segura: ampliar cupos no basta si no se forma y acompaña a quienes cuidan. Lee nuestra reflexión sobre el estudio en Cuidar también es construir futuro y, sobre el vínculo entre cuidado y trabajo de las familias, Cuidado infantil, productividad y desarrollo familiar en América Latina.

Fuente

  1. Suaya, Agustina. El sector privado en la provisión de servicios de cuidado infantil: evidencia internacional e implicancias para América Latina y el Caribe. Washington, D. C.: Banco Interamericano de Desarrollo, julio de 2026. Licencia CC BY 4.0. DOI: 10.18235/0014557

Resumen elaborado por la Fundación Eugenio Mendoza a partir de la obra original del BID, publicada bajo licencia Creative Commons CC BY 4.0. Las cifras corresponden al documento original. Las opiniones expresadas en el estudio son de su autora y no necesariamente reflejan el punto de vista del BID.

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