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🧒 Niñez migrante: cuidar también es proteger el derecho a aprender

· Fundación E. Mendoza

La investigación de Paula Andrea Jiménez visibiliza cómo la xenofobia y el acoso escolar atraviesan la experiencia educativa de niñas y niños venezolanos en Colombia. Desde la economía del cuidado, el reportaje también invita a mirar a las familias y a quienes sostienen, cada día, la protección y el desarrollo infantil.

Una investigación que pone rostro a una realidad

El reportaje «Niñez migrante y refugiada venezolana: cuando la xenofobia y el acoso escolar entran al aula de clases», de la periodista Paula Andrea Jiménez, recoge testimonios de niñas, niños y familias que enfrentan burlas por el acento o la nacionalidad, aislamiento, agresiones y respuestas institucionales que no siempre protegen. La historia de Mariana —nombre cambiado para resguardar su identidad— muestra el costo extremo de no escuchar a tiempo: después de dos años de hostigamiento y de respuestas insuficientes, requirió atención de salud mental tras un intento de suicidio. El texto protege las identidades de los menores y expone tanto los daños como las barreras para pedir ayuda [1].

La pieza recibió el primer lugar en prensa escrita del concurso «Niñas y niños en primera plana», de la Coalición Latinoamericana de Redes por la Primera Infancia Somos Crianza, en abril de 2026; en octubre obtuvo el Premio de Periodismo 2026 del Concejo de Medellín en Innovación en Derechos Humanos. El jurado destacó el análisis de las afectaciones emocionales y educativas y de las barreras institucionales de protección [2].

Lo que muestran los datos, y lo que todavía no sabemos

El reportaje cita análisis de la Unidad de Migración del Banco Interamericano de Desarrollo según los cuales:

  • 📊 el 73 % de las niñas migrantes encuestadas se sentía «fuera de lugar» en la escuela, frente al 69 % de los niños;
  • ⚠️ el 4 % de las niñas migrantes reportó acoso físico, el doble que las niñas nativas;
  • 🏫 el 9 % había faltado a clases por temor a que algo malo ocurriera.

Estas cifras describen la fuente y la población consultadas en el reportaje: no deben leerse como una medición actualizada de todos los estudiantes de Colombia.

La brecha entre la experiencia narrada y el registro institucional también importa. Laboratorio Migrante informó que el Ministerio de Educación reportó 141 registros por «discriminación por procedencia» en el SIUCE entre enero de 2020 y febrero de 2026. Un número bajo de registros no demuestra que los hechos sean escasos: puede reflejar dificultades para identificar, denunciar o clasificar la xenofobia. La propia investigación relata temor a represalias, desgaste emocional y falta de respuesta como factores que pueden frenar una denuncia.

A octubre de 2025, el reportaje situaba en aproximadamente 576.000 la matrícula de estudiantes de origen venezolano en educación regular en Colombia. Esa escala exige mecanismos claros de detección, protección y seguimiento.

La escuela y la familia: una responsabilidad compartida

El acoso por nacionalidad no es un conflicto menor entre estudiantes. Cuando se repite y las personas adultas no actúan, compromete el derecho a la educación, la no discriminación, la salud mental y la protección integral. La investigación muestra que el daño se extiende a madres y cuidadores: deben acompañar a sus hijos, insistir ante instituciones, sostener emocionalmente a la familia y, a veces, tomar decisiones difíciles sobre cambios de escuela o de ciudad.

La respuesta no consiste en pedir a la niñez migrante que se adapte en silencio. Requiere aulas con liderazgo intercultural, docentes preparados para reconocer microagresiones, protocolos conocidos por las familias y canales de denuncia que no revictimicen. También requiere conversación con estudiantes y familias para desmontar prejuicios que circulan en el entorno social. El reportaje señala que la Secretaría de Educación de Bogotá cuenta con un protocolo para presuntos casos de xenofobia; el desafío es que los mecanismos sean accesibles, oportunos y aplicados con seguimiento.

La economía del cuidado permite ampliar la mirada

Laboratorio Migrante ofrece otras piezas que ayudan a comprender el contexto familiar. En «Memorias sonoras de madres migrantes venezolanas: voces del coraje que maternan en el exilio», madres cuentan lo que significa criar lejos de abuelos, tíos y redes de apoyo, afrontar la incertidumbre y sostener el cuidado en condiciones de separación o precariedad [3]. En sus historias, el cuidado aparece como trabajo cotidiano y como vínculo que necesita, a su vez, redes que cuiden a quienes cuidan.

Esta conexión es central para la Fundación Eugenio Mendoza. En Familias Fuertes, Infancia Segura, la formación y el reconocimiento de cuidadoras comunitarias busca fortalecer entornos protectores para la primera infancia y apoyar a las familias con servicios de cuidado de calidad. La experiencia del programa permite proponer una agenda complementaria:

  • 👀 hacer visibles las barreras que enfrentan familias migrantes y retornadas;
  • 🤝 conectar a cuidadores con rutas de apoyo y protección;
  • 🌱 promover la participación familiar y la prevención de la xenofobia desde edades tempranas;
  • 🧭 acompañar a las cuidadoras para que puedan detectar señales de aislamiento, miedo o maltrato y orientar a las familias hacia los canales competentes.

Esta articulación es una lectura y propuesta institucional de la FEM a partir de la investigación; no implica que Laboratorio Migrante y la FEM tengan una alianza. Tampoco sustituye la atención especializada: ante señales de afectación emocional o riesgo, la prioridad es activar los servicios de salud, protección y convivencia escolar correspondientes.

Cuidar también es construir pertenencia

La Organización Internacional del Trabajo entiende la economía del cuidado como el conjunto de actividades remuneradas y no remuneradas que sostienen la vida y atienden necesidades físicas, psicológicas, cognitivas y de desarrollo [4]. Este enfoque ayuda a reconocer que la seguridad infantil no se produce únicamente dentro del salón: depende de relaciones entre escuela, familia, comunidad y servicios públicos, así como de condiciones dignas para las personas que cuidan.

Desde la perspectiva de la FEM, profesionalizar el cuidado y fortalecer redes familiares puede contribuir a que niñas y niños encuentren adultos disponibles, entornos estables y apoyo para pedir ayuda. Esto no reemplaza el deber de las instituciones educativas de prevenir y atender la discriminación. Sí refuerza una idea clave: el bienestar infantil exige corresponsabilidad y escucha a las familias, incluidas aquellas que viven la migración y el desarraigo.

👉 Te puede interesar: Cuidar también es construir futuro: el aporte del sector privado y comunitario al cuidado infantil.

Una invitación a actuar

El reconocimiento a Paula Andrea Jiménez también destaca el valor público del periodismo que investiga con enfoque de derechos humanos, género e infancia. Su trabajo invita a las escuelas a revisar cómo detectan y responden a la xenofobia; a las familias, a buscar acompañamiento sin cargar solas con la solución; y a las organizaciones sociales, a conectar cuidado, protección y participación comunitaria.

Para la Fundación Eugenio Mendoza, difundir esta investigación significa reafirmar que cada niño y cada niña merece aprender sin miedo, con su identidad respetada y con adultos capaces de escuchar y actuar. Una comunidad que cuida no solo protege: ayuda a que todas las infancias puedan pertenecer, desarrollarse y construir futuro.

Fuentes consultadas y lectura recomendada

  1. Paula Andrea Jiménez, «Niñez migrante y refugiada venezolana: cuando la xenofobia y el acoso escolar entran al aula de clases», Laboratorio Migrante, 20 de marzo de 2026 (texto completo y video complementario).
  2. «Laboratorio Migrante gana Premio de Periodismo en Innovación de Derechos Humanos», Laboratorio Migrante, 14 de octubre de 2026.
  3. «Memorias sonoras de madres migrantes venezolanas: voces del coraje que maternan en el exilio», Laboratorio Migrante, 10 de mayo de 2026.
  4. OIT, portal temático de economía del cuidado.
  5. Laboratorio Migrante, Quiénes somos.

Las cifras del reportaje se reproducen con sus fechas y atribuciones tal como aparecen en la publicación consultada. Los testimonios e identidades mencionados pertenecen al reportaje citado; esta entrada no añade datos personales.

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