📖 Escasez de docentes: formación y acompañamiento | FEM
La escasez de docentes exige formación, mentoría y acompañamiento continuo. Conoce los desafíos y cómo fortalecer la calidad educativa.
La escasez de profesorado puede llevar a cubrir aulas con personas que aún no completan los requisitos de cualificación. El reto es responder a la urgencia sin renunciar a la preparación y al apoyo que necesita cada educador.
La falta de docentes no siempre se refleja en aulas vacías. A veces, la respuesta inmediata de los sistemas educativos es cubrir los puestos disponibles con personas que todavía no cumplen todos los requisitos de formación o certificación establecidos en su país. El gráfico de la OCDE muestra que esta situación aumentó en varios países entre 2017/18 y 2024/25. Para el último periodo, el promedio de docentes de primaria y secundaria que no reunían plenamente esos requisitos fue de 9,1 %.

La categoría incluye situaciones distintas: docentes con preparación académica que aún no tienen una certificación obligatoria; personas con formación pedagógica a quienes les falta el título académico requerido; o quienes todavía no han completado ambos requisitos. En algunos países, además, el indicador incluye a personas que están en proceso de obtener la cualificación completa. Por eso, el gráfico no mide por sí solo la calidad de cada docente ni permite concluir que quienes aparecen en esa categoría enseñen mal. Las normas para ejercer y los datos disponibles varían entre países.
Sin embargo, la tendencia merece atención. Si una persona llega al aula sin suficiente preparación pedagógica o conocimiento de la materia, puede necesitar más apoyo para planificar, enseñar y atender las distintas necesidades de sus estudiantes. Cuando ese acompañamiento no existe, la respuesta a las dificultades de aprendizaje puede ser más lenta y las brechas pueden ampliarse, sobre todo en comunidades que ya tienen menos recursos. Esta es una consecuencia posible, no un resultado que el gráfico pruebe por sí mismo.
Docentes que no reúnen plenamente los requisitos nacionales de cualificación, primaria y secundaria. Comparación entre 2017/18 y 2024/25.
Fuente: OCDE, Education at a Glance 2026.
La escasez también puede alimentar un círculo difícil de romper: vacantes y sobrecarga para los equipos existentes, menos tiempo para planificar y acompañar, mayor desgaste y más dificultades para retener a docentes experimentados. La OCDE reconoce que la escasez puede expresarse tanto en puestos sin cubrir como en una mayor proporción de docentes que aún no cumplen todos los requisitos. Por eso, responder solo con contrataciones de emergencia no resuelve las causas: también hacen falta condiciones que atraigan, preparen y retengan a quienes enseñan.
Desde las organizaciones sociales podemos aportar a esa respuesta si trabajamos junto con escuelas, docentes, familias, universidades y autoridades. Una contribución concreta es ofrecer formación práctica y continua, con mentoría y acompañamiento en el aula; apoyar a quienes ingresan por vías alternativas para que completen su preparación; y crear espacios entre pares donde compartir estrategias y resolver problemas cotidianos. La tecnología puede facilitar el acceso a materiales y seguimiento, pero debe reforzar el criterio y la relación humana del educador, no sustituirlos.
En la Fundación Eugenio Mendoza, este desafío dialoga con nuestro trabajo educativo y de primera infancia. Podemos contribuir fortaleciendo las capacidades de docentes y cuidadores mediante herramientas de juego, lectura, arte y desarrollo infantil, y promoviendo alianzas para que esa formación tenga continuidad y reconocimiento. Los programas comunitarios de cuidado pueden ampliar las oportunidades de aprendizaje de niñas y niños pequeños, siempre con roles claros y personal preparado: no reemplazan al docente ni las responsabilidades del sistema educativo.
El gráfico de la OCDE no ofrece una receta única, pero sí plantea una pregunta que no conviene posponer: ¿cómo garantizar que cada estudiante tenga frente a sí a una persona preparada y acompañada para enseñar? La respuesta requiere mirar más allá de cubrir vacantes. Invertir en la formación, el bienestar y la permanencia de quienes educan es invertir en las oportunidades de aprendizaje y desarrollo de toda una generación.
Fuentes
OCDE (2026). Education at a Glance 2026: OECD Indicators
