🧸 Acompañemos el enojo en primera infancia
Herramientas sencillas para cuidadoras y familias en contextos de alta exigencia
El enojo forma parte de la experiencia humana. En la primera infancia, niñas y niños todavía están aprendiendo a reconocer lo que sienten, comunicarlo y recuperar la calma. Una cuidadora no necesita eliminar la emoción: puede ofrecer seguridad, poner límites claros y acompañar al niño hasta que esté listo para volver a conectar.
El enojo también comunica
Entre el año y los tres años son comunes las rabietas, y pueden aparecer con mayor frecuencia mientras el lenguaje está en desarrollo. El llanto, los gritos o la resistencia pueden expresar frustración, cansancio, hambre, dolor, sobreestimulación o dificultad para aceptar una transición. No son, por sí solos, prueba de que la cuidadora esté haciendo algo mal. Cada niño tiene su ritmo y su temperamento; observar el contexto ayuda a responder mejor.
En bebés, el llanto es una forma de comunicación y no una estrategia para manipular. Revisar necesidades básicas, ofrecer contacto seguro y hablar con suavidad puede ayudar. A medida que crecen, se pueden añadir palabras sencillas, opciones limitadas y actividades de movimiento o juego.
Primero seguridad y conexión
Cuando una emoción intensa aparece, el objetivo inmediato es evitar que alguien se lastime y sostener una presencia tranquila. Las explicaciones largas suelen ser difíciles de procesar en plena crisis. Acercarse con una voz serena, retirar peligros y usar frases breves permite que el niño perciba que hay un adulto disponible.
- “Veo que estás muy molesto”. Nombrar la emoción sin ridiculizarla ni negarla.
- “No voy a dejar que pegues. Estoy aquí”. Detener con calma golpes, mordidas o lanzamientos, cuidando la seguridad de todos.
- “¿Quieres sentarte conmigo o tomar agua?”. Ofrecer dos alternativas sencillas cuando el niño pueda elegir.
- Bajar ruido y estímulos; probar una canción, respiración modelada, movimiento seguro, dibujo o juego, según edad e interés.
- Esperar a que la intensidad disminuya antes de conversar, enseñar o resolver el conflicto.
Una rueda de estrategias, adaptada a cada edad

La rueda reúne acciones cotidianas como respirar, contar, moverse, dibujar, pintar, hablar de lo que se siente y escuchar música. Son recursos posibles, no una fórmula universal. Para un bebé, la regulación comienza en el adulto que lo sostiene y responde; no se espera que se calme solo. Para un niño pequeño, el adulto puede nombrar lo que observa y acompañar una actividad breve. Los niños mayores pueden participar en la elección de una estrategia y practicarla en momentos tranquilos.
El contacto físico debe responder a las señales del niño y ser seguro. Un abrazo puede ayudar si el niño lo busca o lo acepta; si se aparta, mantén una presencia cercana sin forzarlo. «Tómate un momento a solas» requiere especial cuidado: un niño pequeño no debe quedar sin supervisión. Si necesita menos estímulos, acompáñalo a un lugar tranquilo y seguro.
Cuidar a quien cuida
Las cuidadoras sostienen una tarea valiosa y exigente. La pobreza, la migración, la inseguridad, la vivienda inestable, la sobrecarga de trabajo y la falta de redes pueden reducir el tiempo y la energía disponibles. Promover una crianza respetuosa también implica reconocer estas condiciones y facilitar apoyo comunitario, descanso, relevo y acceso a servicios. Pedir ayuda no es fallar; es proteger el vínculo y la seguridad.
Si la adulta siente que está a punto de gritar, golpear o sacudir, debe colocar al niño en un espacio seguro y adecuado para su edad, apartarse brevemente y pedir a una persona confiable que tome el relevo. En el caso de un bebé, se puede dejar boca arriba en una cuna despejada y salir unos minutos para recuperar el control. Nunca se debe sacudir a un bebé. Si existe riesgo inmediato de daño, hay que buscar ayuda de emergencia y activar las rutas locales de protección.
Después de la tormenta: reparar y aprender
Cuando ambos están tranquilos, la conversación puede ser breve: ¿qué pasó?, ¿qué necesitabas?, ¿qué podemos intentar la próxima vez? La cuidadora también puede reparar si perdió la calma: “Grité y eso pudo asustarte. Lo siento. Voy a intentar hablar más despacio”. Reparar no elimina el límite; enseña responsabilidad y reconstruye confianza.
Conviene observar patrones: ¿ocurre antes de comer o dormir?, ¿en lugares ruidosos?, ¿al terminar una actividad?, ¿cuando el niño no logra pedir lo que necesita? Anticipar una transición, llevar una merienda si es posible, mantener rutinas realistas y elogiar conductas concretas que queremos ver puede reducir algunas situaciones difíciles.
Cuándo buscar orientación
Solicita orientación de salud o desarrollo infantil si los episodios son muy frecuentes o intensos, hay lesiones, cambios marcados en el sueño o la alimentación, pérdida de habilidades, retraimiento persistente o preocupación por el desarrollo. Si la cuidadora se siente desbordada con frecuencia o teme hacer daño, es importante hablar con alguien de confianza y contactar un servicio local de salud o protección. En Colombia, la línea 141 del ICBF brinda orientación y protección para niñas, niños y adolescentes.
Descarga la cartilla práctica
Para llevar estas ideas al día a día, preparamos una cartilla de tres páginas para familias y cuidadoras de niñas y niños de 0 a 5 años, con ocho estrategias y los pasos a seguir «cuando la emoción sube». Puedes imprimirla o compartirla.
Una práctica diaria de buen trato
En Familias Fuertes, Infancia Segura, entendemos el cuidado como una capacidad que se construye con vínculos, conocimientos y redes. Cada día ofrece oportunidades para mirar, escuchar, jugar, poner límites respetuosos y responder al llanto. No se trata de ser una cuidadora perfecta. Se trata de que niñas y niños encuentren adultos que procuran mantenerlos seguros, que vuelven a conectar después de un momento difícil y que también buscan apoyo cuando lo necesitan.
La calma no siempre llega de inmediato. A veces empieza con una exhalación más lenta, una frase menos, una mano que retira un objeto peligroso o una llamada a otra persona cuidadora. Pequeñas acciones repetidas sostienen entornos más seguros para crecer.
Fuentes consultadas
- UNICEF y OPS/OMS. Guía en el manejo de tus emociones para una crianza sin violencia (2020).
- American Academy of Pediatrics, HealthyChildren.org. Consejos para sobrevivir las rabietas o berrinches.
- UNICEF. How to soothe a baby.
- UNICEF Colombia. El desarrollo infantil y el aprendizaje temprano.
- ICBF Colombia. Línea 141.
Este artículo ofrece orientación educativa general y no sustituye la valoración individual de profesionales de salud, desarrollo infantil o protección.
